sábado, 23 de febrero de 2008

Un cepo atrapa a Cala

¡ ¡ A D O P T A D A ! !

Cala atrapada

Lo que iba a ser un día tranquilo de trabajo en el refugio con nuestros "niños"se ha convertido en un día algo estresante y duro. Empezábamos la mañana recogiendo una perrita que una señora se había encontrado pero que no se la podía quedar. Camino al refugio nos encontramos con otro perro abandonado, el cual tuvimos que recoger, con mucho esfuerzo, pues desconfiaba plenamente y se alejaba cada vez que nos acercábamos, a pesar de que andaba algo cojo. Pero, bueno, al final, lo conseguimos. Lo peor vino después. Recibimos un aviso de un vecino de la pedanía de Santa Eulalia que nos avisaba de la existencia de un perro atrapado en un cepo. Así fue que nos pusimos en camino y la encontramos junto a otros perros, también abandonados, que le hacían compañía, algo temerosos. Uno de ellos nos vio como una amenaza he hizo el amago de tirarse, aunque al final salio huyendo como el resto, dejándola sola. Cala, así se llama, prácticamente inmóvil y dolorida desconfiaba de nosotros, temía que le hiciéramos lo peor. Con su herida profunda y su estado de debilitamiento febril no pudo resistirse y se dejó ayudar. Le conseguimos quitar el cepo. Una vez recogida la llevamos al veterinario, el cual nos confirmó lo que ya suponíamos: a Cala había que amputarle la pata delantera izquierda, que tenía presa desde hacía unos cuatro o cinco días. Tuvieron que hacerle una analítica completa para ver el estado en que se encontraba. Afortunadamente, según nos dijeron en la clínica, a pesar de ser grande su infección no le afectó a órganos vitales, por lo que a Cala no hacía falta sacrificarla. Esta tarde le han amputado su pata.
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El dichoso cepo

Cala y su herida

Ha sido duro verla así. Nosotros nos preguntamos qué MISERABLE sería capaz de hacer eso. La Guardia Civil se presentó en el lugar e hicimos la correspondiente denuncia. Se llevaron el cepo como prueba. Lamentablemente, sabemos que no cogerán al culpable.

La herida de Cala

No sabemos dónde sucedió, pero no pudo ser muy lejos de allí. Con la pata herida y con el peso del artilugio, Cala, no podía apenas andar. Fue un perro, pero pudo ser también un niño o cualquier otra persona. Ahora Cala tiene dos marcas que las va a llevar consigo toda su vida, una anímica y otra física. Cuando se “recupere” necesitará un hogar con muchos más mimos y cuidados que otros perros. ¿Qué ha hecho Cala para merecer esto? Su único “crimen” ha sido nacer perra y no ser querida. Tan sólo se buscaba la vida para sobrevivir porque los que creía que era su familia la traicionaron. Desde luego, cosas como estas nos desesperan a los amantes de los animales y nos avergüenza la actitud de nuestros “semejantes humanos” crueles e indeseables que desprecian la vida. Afortunadamente cada vez somos más los que alzamos la voz para defender un trato más justo para con los animales o, por lo menos esa es nuestra esperanza. Perdonad nuestra indignación.

Cala en la clínica veterinaria

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